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Dos buenas rutas

  • 08 Ago
Nani Roma

Pirineo francés, región de la Ariege, hacia medio día. Estamos a dos kilómetros de coronar el puerto de Pal-lieres (2001 metros) cuando el cielo, en forma de tormenta, nos cae encima. Tozudos que somos, no queremos dar la vuelta antes de llegar a la cima. Cada vez llueve con más fuerza. Al final vemos el cartel que anuncia el Col. Cuando estamos a un metro de distancia, debido a la niebla y por si esto fueses poco, el viento entra con fuerza desde el norte, como si de golpe se hubiese abierto una ventana….y la puerta.

Por fin coronamos. Chubasquero y media vuelta, iniciando un descenso en el que desde el primer metro nos percatamos que va a ser de los que no se olvidan. Agua y más agua, frío intenso y curvas cerradísimas. Aquí nos damos perfecta cuenta de lo duro que es el ciclismo, a cualquier nivel, porque además del esfuerzo físico, se unen las inclemencias meteorológicas.

Por fin llegamos al primer pueblo (Mitjanes) y entramos de cabeza en un  pequeño restaurante, donde podemos comer y recuperarnos un poco del frío, esperando que amaine un poco la tormenta. Sabiendo que tenemos los coches a unos 50 kilómetros de distancia, no nos entretenemos y decidimos continuar antes de que se agrave la situación.

Al final, y una vez recuperados tras una ducha reconfortante y una buena cena, compartimos las sensaciones que hemos ido experimentando durante el día, a lo largo de esta dura salida, llegando a las mismas conclusiones: ¡Gran dureza = gran satisfacción¡ Creo que en el fondo somos un poco masoquistas. Han sido más de cien kilómetros, con más de 2.000 metros de desnivel, la mayoría de ellos cubiertos bajo la lluvia.

Al día siguiente y con mejor tiempo, queremos ascender otro puerto, en este caso en el pirineo de Girona: el alto de Toses. Nos ponemos en marcha y primero superamos la Collada de Tosas (1800 metros) desde Llivia. Descendemos luego por el lado contrario, hasta el pueblo de Planes; primero suavemente, hasta el pueblo de Toses, a partir del cual quedan 4 kilómetros a una pendiente media del 10%. Una buena subida.
Descenso por la estación de esquí de La Molina y de nuevo en Llivia, otros 100 kilómetros, con 1.700 metros de desnivel.

En fin, dos buenos entrenamientos, en los que aparte del esfuerzo, hemos experimentado la dureza del ciclismo en condiciones climáticas adversas. Pero, aunque parezca extraño y contradictorio, sin dejar de disfrutar de estas magnificas montañas y de sus grandes puertos.


Nani Roma

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